Ahora que me tengo atrapada, voy a contar las penas del silencio. Una a una, para darles su importancia. Despacio, para detallar la esencia de sus entrañas. Ahora, que duele. Rincones con caladas solitarias y recuerdos, que se vuelven pequeños.
Intensos.
Aislamiento. Es lo que necesito, un par. O quizá décadas si es para encontrarme. El lienzo sigue en blanco frente a una pintora que olvidó coger un lápiz. Viaje al interior del misterio. Cambio de rumbo debido a los mares del susto. Mientras, en tierra firme anuncian la llegada de un corsario. Agonía. Es lo que desprendo, un par.
Un escalofrío llega para advertir de un anhelo efímero. El viento ha cambiado y el conocimiento se vuelve prohibido. Exclusivo para unos pocos. Muy pocos.
Ninguno.
2.4.14
28.3.14
Árbol de la paz
Sin embargo, no saber mostrar una versión distinta de sí misma, resultó ser un
No se lo digas a nadie, pero.
26.3.14
Hablemos
Digamos que no existe equilibrio, que ni el yin ni el yang se están buscando. No es necesario, pero las fuerzas del sino las consigue atraer. Entonces se produce un cambio, en el cual una influye sobre otra aunque se desconozca la razón. Aunque no haya nada planeado.
Digamos que el yin no es negro sino blanco, y que el yang se convierte en rosa; por ejemplo. Nada de eso importa para entender que importa. Pero un color se descubre en el otro y sin querer -de nuevo-, se rinden pleitesía. Hasta que penden en el muro del respeto mutuo y subestiman al Status Quo.
Y una vez ocurrido esto, es difícil olvidar.
Digamos que el yin no es negro sino blanco, y que el yang se convierte en rosa; por ejemplo. Nada de eso importa para entender que importa. Pero un color se descubre en el otro y sin querer -de nuevo-, se rinden pleitesía. Hasta que penden en el muro del respeto mutuo y subestiman al Status Quo.
Y una vez ocurrido esto, es difícil olvidar.19.3.14
Café contigo
Rodeada de tanta gente, de tantas idas y venidas,
ella sólo quiere un café.
Durante una hora.
Para una charla.
Con un amigo.
Quiere aprender a perder el tiempo, como nunca antes lo ha hecho. Y es que de tanta gente, todavía no hay nadie dispuesto a quedarse un rato más.
Dedicada a esto y a lo otro, a este y para aquel. En definitiva, dedicada poco a ella misma. Porque jugar a acelerar el tiempo no hace percibir menos. Igual que soñar despierta no hace recrear la realidad. Ni siquiera construir nuevos caminos le hace volver a casa en compañía.
No quiere sentirse sola, pero lo cierto es que la felicidad no le dicta palabras de poeta.
ella sólo quiere un café. Durante una hora.
Para una charla.
Con un amigo.
Quiere aprender a perder el tiempo, como nunca antes lo ha hecho. Y es que de tanta gente, todavía no hay nadie dispuesto a quedarse un rato más.
Dedicada a esto y a lo otro, a este y para aquel. En definitiva, dedicada poco a ella misma. Porque jugar a acelerar el tiempo no hace percibir menos. Igual que soñar despierta no hace recrear la realidad. Ni siquiera construir nuevos caminos le hace volver a casa en compañía.
No quiere sentirse sola, pero lo cierto es que la felicidad no le dicta palabras de poeta.
18.3.14
Back to letters
Vuelve a ser la noche de un día cualquiera, de un día más y un día menos. Vuelve a llamar la curiosidad, como siempre, con más preguntas que respuestas. Vuelve el no querer dormir por estar aquí de vuelta; y es que, vuelve a escribirse lo que la voz silencia.
Desde algún lugar se está leyendo que locos son aquellos que no entienden la locura. Que estar vivo no es lo mismo que estar viviendo. Que nada es un sueño hasta que se cumple. Que el todo y el nada, cambian. Y que la inspiración no es más que un desbloqueo.
Así que por todo ello, dicen que se ha vuelto.
Desde algún lugar se está leyendo que locos son aquellos que no entienden la locura. Que estar vivo no es lo mismo que estar viviendo. Que nada es un sueño hasta que se cumple. Que el todo y el nada, cambian. Y que la inspiración no es más que un desbloqueo.
Así que por todo ello, dicen que se ha vuelto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


